
- Atribuir la responsabilidad al técnico
- Atribuir la responsabilidad (culpar) a los jugadores
- Entender que lo que está en crisis es el fútbol argentino mismo
Las tres estrategias son atendibles, y sus sustentadores en medios deportivos especializados en fútbol y en la calle, de parte de los mismos hinchas y simpatizantes de la celeste y blanca esgrimen argumentos que parecen tener una parte de verdad.
Es indudable que el planteo táctico influye en el resultado de un partido y, estratégicamente en el desempeño de un equipo de fútbol en un campeonato o mundial. Sinó mírese el buen planteo de Bolivia ante la selección argentina que pudo tranquilamente darle el triunfo. Parece, en este sentido, que la selección comandada por Maradona en Sudáfrica tuvo falencias por este lado, aunque no está claro que Batista -que manifiestamente ha declarado que tomará como "idea inspiradora" al Barcelona (campeón en el 2011 de todo lo que se le puso delante) para armar el equipo en función de Messi se esté equivocando (todavía).
Hay que decir, sin embargo, que el fútbol de Europa y de España es diferente del sudamericano, donde se traba más y se pone más garra y se disputa de otro modo.
Los que atribuyen la crisis o el principio de crisis en los jugadores señalan, por su parte, que Messi tiene responsabilidad porque no se esfuerza lo suficiente, o porque no tiene "hambre de gol" o porque él y otros jugadores, ya millonarios, como tienen casi todo lo que deseaban no sienten la camiseta y la necesidad de gloria con la selección argentina como los jugadores de otros países o los locales todavía no beneficiados con el pase en euros, o como los mismos futbolistas argentinos de otrora.
También, las variantes de la causa del "pecho frío", el "aburguesamiento", y la falta de amor a la camiseta suelen estar combinadas con la postura que atribuye el pobre resultado de la seleccion argentina a la falta de unidad del equipo, a la poca dispsición al trabajo colectivo, el individualismo, el vedettismo y, aunque ahora menos que antes y siempre alentadas por el sensacionalimo de gran parte del periodismo deportivo, a las rivalidades pesonales y peleas entre jugadores.
Algunos críticos del mal momento de la selección, asimismo, llaman la atención sobre el hecho de que ahora un futbolista no es visto críticamente por la sociedad -a pesar de que muchos de ellos son muy poco instruídos (el presidente de un equipo recientemente descendido en Argentina abunda en comerse las eses) y suelen tener prejuicios y conductas verbales y físicas agresivas- pues se ha producido un cambio en los modelos de la sociedad según el cual el dinero en abundancia se combina con la vida ligera y licenciosa, algo que los medios alientan mostrando como mujeres de pasado dudoso procuran enamorar existosos futbolistas. Entonces esto crearía un marco de impunidad y de falta de autocrítica en algunos jóvenes que son llevados hacia la soberbia.
Pero la otra hipótesis, que deberia analizarse es si acaso el fútbol argentino mismo no está en crisis, no sólo por el bajo rendimiento de los equipos que deberían ser los mejores, sino porque realmente se vendría dando un manejo de los clubes según el cuál los ocupantes del poder de turno se benefician en el corto plazo sin desarrollar un proyecto de equipo a largo plazo para su club, deshaciéndose de cualquier jugador que tenga olor a euros. Según esta hipótesis, no es tanto problema de encontrar un buen técnico (podría tenerse indistintamente a uno u otro de los que más o menos acreditan saber del tema), ni de que se ponga a uno u otro delantero (siempre que no se ccoometan excesos), no de disposicion táctica, sino que realmente no hay un plantel de la calidad pretendida. Esta alternativa es dolorosa, pero choca con el hecho de que muchos de los jugadores titulares no juegan en el fútbol de la Argentina.
Como sea, algo parece necesario hacer, porque desde Alemania 2006 al simpatizante de la selección argentina le viene dando la sensación de que algo está mal, de que algo debe corregirse, porque aunque no se sabe bien qué le pasa a la selección argentina que no gana, realmente es posible con jugadores -buenos como los hay- que sientan la pasión y se pongan las pilas para jugar y ganar con la selección argentina de una buena vez.
